Friday, August 28, 2009




El Suicidio.


Pregunta:

¿Cuál es el veredicto islámico sobre el suicidio?

Respuesta:

El Suicidio es uno de los pecados capitales, cualquiera que sea su motivo, y se encuentra incluido en el significado general del dicho de Allah ta’ala en el Coran:

“Quien matare a un creyente intencionadamente será castigado con el infierno eterno. Incurrirá en la ira de Allah, lo maldecirá y le tendrá reservado un castigo terrible” (An Nisa’, 4: 93).

Se registra en la Sunna que el Profeta Muhammad salla Allah alaihi wa sallam afirmó que el suicida será atormentado con aquel objeto que utilizó para suicidarse por toda la eternidad en el infierno*.

Generalmente el suicida recurre a este extremo a causa de una desgracia, ya sea que esta provenga de Allah o de alguna persona en particular. Sin embargo, si hubiese sido paciente, Allah le hubiera ayudado a soportar y superar el problema.



*El Profeta Muhammad salla Allah alaihi wa Sallam dijo:

“Aquel que se suicide con acero (un arma) tendrá este acero en su mano y se lo enterrará siempre en su estómago en el fuego del Infierno donde será su eterno morador. Y quien se suicide bebiendo veneno, el lo beberá en el fuego del Infierno donde será su eterno morador. Y quien se suicide arrojándose de una montaña estará cayendo constantemente en el fuego del Infierno donde será su eterno morador”. Muslim 199.


Sheij ibn Uzaymín.


Pagina 342.

Libro: Respuestas de la Jurisprudencia Islámica para la Mujer.


Ibn Baaz Ibn Uzaymin, Ibn Yibrin y el Comité permanente de Jurisprudencia.



LA SÚPLICA



En el Islam, la súplica tiene un rango elevado, pues es el indicador de la necesidad exclusiva de Allah que siente el corazón del sier­vo y de cómo éste se encomienda a Allah en todo lo que anhela y lo que teme. La súplica es un culto en el que el siervo sabe que el que da el provecho y el que deja llegar el daño, el que otorga y el que niega, no es otro que Allah, de modo que somete su corazón a su Señor, alzando las manos a El en todos sus asuntos y pidiéndole ayuda y aliento. Pues Al­lah, Bendito y Altísimo, está más cerca de Sus siervos que la vena yugu­lar; nada se Le esconde, cercano ni lejano, pues todo está igualmente en el Conocimiento de Allah. No hay confidencia entre tres sin que Él sea el cuarto de ellos, ni entre cinco sin que Él sea el sexto.

Según el hijo de ‘Abbas (Allah esté satisfecho con ambos) los judíos habían dicho: «¿Cómo va a oír nuestro Señor nuestra súplica si pretendes que entre nosotros y el cielo hay una distancia de quinientos años, y que el espesor de cada cielo es semejante a ése?» Entonces fue revelada la aleya:

Vuestro Señor ha dicho. Pedidme y os daré. Aunque hay otra versión sobre las circunstancias de su revelación. Dijo al-Hasan: «Uno de los Compañeros del Profeta (Paz y Bendiciones sean con Él) dijo: “¿Está cerca nuestro Señor para hablarle al oído, o está lejos para llamarlo en voz alta?” Y habría sido revelada la aleya«.

Transmitió el Imam al-Laith, basándose en la autoridad de Shahr Ibn Haushab, que se lo había oído al Profeta (Paz y Bendiciones sean con Él) : «Se le han dado) a mi nación tres cosas que no han sido dadas sino a los profetas. Cuando Al­lah enviaba a un profeta le decía: Pídeme y te daré. Y a esta nación le ha dicho: Pedidme y os daré«. Y lo explica así: «No te ha impuesto) en la reli­gión una carga severa. Y cuando Allah enviaba a un profeta lo ponía de testigo de su pueblo; y Allah le ha dicho a esta nación que sean testigos de las gentes«.



¿Qué circunstancias se tienen que dar para que el suplicante pida y le sea dado?Hay una gran verdad en la aleya «Y os daré», pero no se trata de una obli­gación absoluta, sino que el Altísimo detalla: Pedid a vuestro Señor con fer­vor }‘ en lo oculto. en verdad no aprecia a los transgresores. Y no corrom­páis en la tierra después de haber sido pacificada, más bien invocado con temor y esperanza, pues la misericordia de Allah está al alcance de los bienhechores.



La respuesta queda a la voluntad de Allah: Si quiere os salvará de lo que imploráis, y entonces os olvidaréis de los asociados que Le habéis atri­buido.

El Imam Ibn ‘Abd-al-Barr ha transmitido, considerándolo lo correcto (sahíh), y basándose en Abú Said al-Judrí, que el Mensajero de Allah (Paz y Bendiciones sean con Él) dijo: «No hay un solo musulmán que ruegue a Allah con una súplica desprovista de pecado y de abandono de los familiares sin que Al­lah le conceda una de entre tres cosas: Concederle lo que pide, atesorár­selo, o apartarle un mal equivalente». Dijeron: «¡Entonces tenemos que pedir en abundancia!« Y dijo: «Allah da en abundancia«.

Y según transmite el Imam Muslim: «Allah os otorga lo que pedís con tal de que no tengáis prisa«. Dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué quie­res decir con la prisa?» Y dijo: «Decir: “He pedido y no se me ha concedi­do. Y entonces desesperar y abandonar la súplica”».


Existen condiciones que hacen aceptable la súplica; condiciones que se han de dar en el suplicante, y condiciones en lo suplicado.



Las condiciones del suplicante son:

1) Que sepa bien que sólo Allah puede satisfacer su necesidad, pues todos los medios se encuentran en su poder y bajo la voluntad de Al­lah. Dirigir el corazón a otro que no sea Allah indica una convicción débil.



2) Dirigirse a Allah con el corazón al suplicar, con una intención sin­cera, no pidendo a Allah con la boca mientras el corazón está dis­traído.



3) Alimentarse lícitamente. El Profeta (Paz y Bendiciones sean con Él) le dijo a S´ad, cuando le pidió que su súplica fuese atendida: «Que tu comida sea buena, y tu súplica será atendida.» Ha transmitido Muslim, tomándolo de Abú Hurayra: «El Mensajero de Allah (Paz y Bendiciones sean con Él) ha dicho: “Allah es bueno y no acepta sino lo bueno. En verdad, Allah Altísimo les ha ordenado a los creyentes lo que les había ordenado a los Enviados, a los que les había dicho: ¡Oh, Enviados! Comed de las cosas buenas y haced el bien. Ciertamente sé lo que hacéis. Y asimismo dijo el Altísimo: ¡Voso­tros que tenéis fe! Comed de las cosas buenas de las que os hemos hecho provisión y dad gracias a Allah, si es que Le rendís culto. A con­tinuación mencionó al hombre que hace largos viajes, desgreñado, desaliñado y cubierto por el polvo del camino, el cual extiende las manos al cielo diciendo: “¡Señor mío! ¡Señor mío!” pero su comida es ilícita, su bebida es ilícita, su ropa es ilícita y se alimenta de lo ilícito ¿cómo quiere que Allah atienda su súplica?”».



4) No apresurarse. Como reza el Hadiz: «Allah otorga lo que pedís con tal de que no tengáis prisa».



5) Abandonar los pecados y la rebeldía, que son un velo que impide la aceptación de la súplica. Tenemos en el Sahíh de Muslim que Allah, Poderoso y Majestuoso, acepta la súplica de Sus siervos excepto los que se enfrentan entre sí. Dice Allah(a los ángeles): «Dejad a estos dos hasta que lleguen a un acuerdo». Y tenemos en el Musnad del Imam Ahmad, tomándolo del Profeta (Paz y Bendiciones sean con Él) : «El cometer un pecado hace que el sustento sea ilícito». Por eso Allah ha determinado que se Le pida perdón como medio para apartar las preocupaciones y las desgracias y para que no falte el sustento. Como dice el Altísimo en la Sura de Nuh: He dicho: Implorad perdón de vuestro Señor, porque es Indulgentísimo, os enviará desde el cielo copiosas lluvias os acre­centará vuestra hacienda e hilos y os concederá ¡jardines y os depara­rá ríos. Y dice el Profeta (Paz y Bendiciones sean con Él) : «A quien pida perdón con cons­tancia, Allah lo librará de toda preocupación y estrechez, y le dará provisión de donde a él no se le ocurre».



6) La certeza al pedir, de forma que no se diga: «¡Allah mio! Perdóname si quieres» ya que Allah no tiene ningún impedimento.

También hay condiciones que ha de cumplir lo suplicado; a saber, que se trate de algo licito, desprovisto de cualquier trasgresión, injusticia, pecado o abandono de los familiares.



Según relata al-Qurtubí en su comentario coránico: «Se le preguntó a Abraham, hijo de Adán: “¿Qué nos pasa para que pidamos a Allah y no se atienda nuestra súplica?” Y dijo: “Es que vosotros conocéis a Allah pero no Lo obedecéis; conocéis al Mensajero pero no seguís su práctica habi­tual; conocéis el Corán pero no actuáis de acuerdo con él; coméis lo que Allah os ha dado pero no sois agradecidos; conocéis el Paraíso pero no os dirigís hacia él; conocéis el Fuego pero no huís de él; conocéis al Diablo pero no lo combatís, sino que estáis de acuerdo con él; conocéis la muerte pero no os preparáis para ella; enterráis a los muertos pero no escarmentáis; olvidáis vuestras faltas y os ocupáis de las faltas ajenas”».

Thursday, August 27, 2009


SHAYKH AL-ALBANI (rahimahullah)





Él es el Sheik, el Muhadith de este tiempo, el reanimador de la religión, el supresor de innovaciones, el Sheik del Islam.


Abu Abdir Rahman Muhammad Nasir-ud-din bin Nuh Nayari bin Adam Al-Albani.


Nació en el año 1332 H (1914 DC) en la ciudad de Ashkoreda, capital de Albania en ese entonces. Él fue traído en una familia pobre pero religiosa. Su padre Hayy Nuj Nayati había estudiado y graduado de los Institutos de Sharía en Estambul, la capital del Califato Otomano, y él había regresado a Albania como un escolar. Él fue considerado como uno de los mayores escolares Hanafi de Albania durante ese tiempo y la gente se refería a él y aprendía de él.


Después que Albania fue tomada por los ateos secularistas bajo el liderazgo de Ahmed Zogo, Hayy Nuj Nayati voló con su familia a salvaguardar su religión a Damasco, actualmente Siria. En ese tiempo, el Sheik Al-Albani tenía solo nueve años de edad.

Como un niño en Damasco, el Sheik completó su educación inicial y aprendió la lengua árabe y llegó a ser muy experto en ello. Él aprendió de su padre la ciencia del Taywid (del Corán), la ciencia de la morfología de la lengua árabe y el Fiqh del Madhab Hanafi. Él también aprendió de otros Sheiks Hanafis quienes eran amigos de su padre, tales como el Sheik Said-Al-Burhani, de quien aprendió la ciencia de la retórica árabe.

El Interés del Sheik en la ciencia del Hadith comenzó cuando él adquirió una copia de la revista “Al-Manar”, la cual señalaba el asunto de las narraciones débiles las cuales fueron encontradas en libros famosos[5]. Pronto, el Sheik comenzó a especializarse en el campo del Hadith y sus ciencias relacionadas. El estudio del Sheik de los Ahadith Proféticos, lo llevó a alejarse del seguimiento ciego de los Madhabs y él abiertamente llamó hacia el Corán y a la Sunnah como fueron entendidos por los Salaf (los piadosos predecesores). Aunque siempre tuvo la oposición de los Imams sufis e innovadores locales, el Sheik no temió la culpa del culpable y continuó en llamar a la manera correcta. Él también fue animado por algunos de los nobles escolares de Damasco a continuar, tales como el Sheik Muhammad Bahyatul Baitar, Sheik Abdul Fatal Al-Imám y el Sheik Tawfik Al-Barzah (que Alláh tenga misericordia de ellos). La reputación de la Dawah y el conocimiento del Sheik era tan grande que el gran historiador y Muhadith de Alepo, Muhammad Raghib At-Tabakh (que Alláh tenga misericordia de él) aún solicitó el conocerlo. Y cuando él conoció al Sheik, estaba tan impresionado por él que él quiso darle al Sheik su permiso para narrar de él (lo cual él hizo) con sus cadenas de narración las cuales regresan hasta el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él). Esto fue mientras el Sheik era muy joven, alrededor de los 20 años más o menos.


Para el comercio del Sheik, luego originalmente él trató de ser un carpintero pero cuando él encontró que ello estaba tomando mucho de su tiempo, él decidió encontrar otra profesión. Él entonces aprendió el arte de la relojería y de la reparación de los relojes de bolsillo de su padre y se volvió muy hábil en ello y se volvió muy famoso por ello. Él abrió su propia tienda y derivó sus ganancias a través de ella. Junto con la emigración de su padre a Damasco, el Sheik consideró a su profesión para ser la segunda gran bendición con la cual Alláh lo favoreció tanto como le permitió tiempo para estudiar e investigar. Así, el Sheik era conocido porque algunas veces cerraba su tienda y se dirigía a la famosa Biblioteca de Damasco “Makatabutu Dhahiriyah” donde él estudiaba. Algunas veces él se quedaba en la biblioteca por más de doce horas, siempre llegando antes que los empleados y yéndose mucho después de que ellos se habían ido. Tal dedicación hizo que las autoridades de la biblioteca le garantizaran al Sheik su propia habitación para estudiar y su propia llave para acceder a la biblioteca antes de las horas normales de apertura. Esto es algo lo cual no ha sido garantizado a nadie más en la historia de la famosa biblioteca. Durante su tiempo en la biblioteca, el Sheik tenía acceso ilimitado a muchos manuscritos raros, los cuales no son encontrados en ningún otro lado en el mundo y como un resultado él fue autor de muchos trabajos útiles, muchas de los cuales no están publicados.

Después de un tiempo el Sheik comenzó jornadas mensuales de Dawah a las varias ciudades de Siria y Jordania tanto como a dar clases regulares cobre varios libros famosos de Aqidah y Fiqh. Cuando alguno de sus libros aparecía en la imprenta, el Sheik era invitado por el Gran Mufti de Arabia Saudita, Muhammad Bin Ibrahim (que Alláh tenga misericordia de él) para venir y enseñar hadith en la famosa Universidad Islámica de Madinah. El Sheik enseñó ahí por tres años, de 1381 H a 1383 H. después de esto él retornó a sus estudios en At Makatabutu Dhahiriyah. A lo largo de su vida, el sheik fue solicitado para tomar elevadas posiciones en las mesas y comités de varias universidades alrededor del mundo islámico, pero él muy cortésmente se excusaba a sí mismo debido a sus compromisos basados en el aprendizaje.

A lo largo de su vida él visitó muchos países para dar Dawah. Entre ellos estuvieron Egipto, Marruecos, Qatar, Kuwait, los Emiratos, España, Alemania e Inglaterra.

Durante su vida él encaró muchos juicios y tribulaciones y fue forzado a emigrar de Siria a Jordania, luego a Siria otra vez, luego a Líbano, luego a los Emiratos y luego finalmente de regreso a Jordania donde él vivió sus últimos días. Intentos fueron hechos sobre su vida y él también fue encarcelado, con uno de sus periodos de encarcelamiento poniéndolo en la misma prisión en Damasco que la del gran escolar del Islam Taqi-ud-din Ahmed Ibn Abdul Halim Ibn Taymiyah (Que Alláh tenga misericordia sobre él).

Aparte de ser conocido con el conocimiento que él poseía, el Sheik fue conocido por sus bellas maneras y humildad hacia la gente. Él era un hombre quien estaba sin arrogancia y él no encontraba problema en retractarse de sus errores y luego agradecer a aquellos quienes lo habían advertido y señalado sus errores a él. A pesar de la extrema pobreza y penurias materiales las cuales encaró en su vida temprana, él era alguien quien era generoso y caritativo. No solamente era él un escolar, sino también un dedicado adorador de Alláh (exaltado sea). Él fue conocido por pasar largos periodos de tiempo en sus oraciones voluntarias y muy raramente él abandonó los ayunos opcionales de los lunes y jueves.


Su conexión a los escolares salafi de nuestro tiempo es bien conocida y muchos de ellos lo han alabado. A la cabeza de ellos estaba el gran escolar, el Sheik del Islam, Sheik Abdul-Aziz Ibn Abdullah Ibn Baz (que Alláh tenga misericordia sobre él) quien dijo:


“Yo no sé de ninguno bajo el cielo quien sea más conocedor del hadith del Mensajero de Alláh (la paz y las bendiocnes sean con él) que el Sheik Nasir”.


Durante el curso de su vida el Sheik escribió, anotó y revisó más de 200 trabajos, con muchos de ellos quedando en varios volúmenes. Entre ellos están los dos invaluables trabajos “Silsalatul-Ahadith-As-Sahiha Wa Shayun min Fiqhiha Wa Fawaidih” (Una serie de hadiths auténticos y algo de su entendimiento y sus beneficios) y “Silsalatul-Ahadith-As-Daifah Wam Mauduah Wa Atharoha As-Sayiah Fil Ummah” (Una serie de hadiths débiles y fabricados y su efecto perverso sobre la Ummah).


Como un resultado de los esfuerzos del Sheik a través de sus trabajos y su Dawah, él fue condecorado con el Premio Internacional Rey Faisal para Estudios Islámicos en 1419 H (1999) por sus “valiosos esfuerzos en el servicio del hadith profético”.


El sábado 22 de Yumada Ath-Thaniyah de 1420 H (2 de octubre de 1999), después de la oración del Asr, el Sheik Muhammad Nasir-ud-din Al-Albani respiró su último aliento, cerca de la edad de 88 años y sepultado en la ciudad de Amman, capital de Jordania. En su testamento, legó su enorme biblioteca entera a la Universidad de Madinah por las memorias afectuosas que él tuvo de ese lugar mientras estuvo trabajando ahí. Él dejó detrás de él siete hijos y seis hijas.


Que Alláh tenga misericordia sobre su alma y lo recompense con Al-Firdaws, el más alto lugar en el paraíso. Amin.





Esta breve biografía es tomada de varias biografías del Sheik, primeramente “Kawkabah min Aimatul-Huda wa Masabih Ad-Duya (Un grupo de entre los Imams de guía y las lámparas para la oscuridad) por el Dr. Asim Abdilláh al Qaryuti (1ª. Edición 1420/2000) (nota del traductor)


[5] Aunque los artículos en la revista “Al-Manar” ayudó a dirigir al Sheik hacia el estudio del hadith, esto no detuvo al Sheik de hablar la verdad acerca del editor de la revista, Muhammad Rashid Rida. En un buen número de sus trabajos el Sheik refutó a Muhammad Rashid Rida en sus interpretaciones modernistas del Islam (Notad el Traductor).


Traducido (del árabe al inglés) por: Abu Yusuf, Saghir Ibn Abdir Rashid Al-Kashmiri.


Traducido (del inglés al español) por: Musa Abdullah Reyes.

Monday, July 06, 2009

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Ibn 'Abbas narro:

"El Profeta (arabe) dijo, "Hay dos bendiciones que muchas personas pierden: (Ellas son) la Salud y el tiempo libre para hacer el bien".

Sahih al Bukhari

(Volumen 8, Libro 76, Numero 421)

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Thursday, July 02, 2009



Qué es al Fusooq?




Pregunta: Alláh (Subhana hu ata Allah) dice:

"Y a Él le disgusta para ustedes todo Al-Kufr (incredulidad), y Al-Fusooq (desobediencia) y Al-Isyaan (no adherirse a la obediencia a Alláh)"

Y Él menciona Al-Fusooq (desobediencia) y Al-Faasiqoon (aquellos que son desobedientes) muchas veces en el Corán y en la Sunnah, así que ¿Qué es Al-Fusooq? ¿Y cuál es su definición? ¿Y cómo hace un musulmán para protegerse a sí mismo de estar entre los Faasiqoon?


Respuesta:

La declaración de Alláh (Subhana hu ata Allah): "Y a Él le disgusta para ustedes todo Al-Kufr (incredulidad), y Al-Fusooq (desobediencia) y Al-Isyaan (no adherirse a la obediencia a Alláh)".

Él Glorificado y el más Alto menciona en este noble verso tres tipos de desobediencia:
La desobediencia que pone a uno fuera de la religión; como la incredulidad (Kufr) y asociar socios con Alláh Exaltado y Glorificado (Shirk). Y la más grande desobediencia que no es como el Shirk o el Kufr; eso no lo pone a uno fuera de la religión pero disminuye la fe con una disminución que es obvia como cometer adulterio, robar, beber alcohol, u otros pecados similares de los grandes pecados en el Islam. Y es llamado (Fusooqan) desobediencia y el que lo comete es llamado (Faasiq) una persona desobediente: Eso es porque Al-Fusooq su significado es dejar la obediencia de Alláh Exaltado y Glorificado. Y Él menciona que nadie que no obedece las órdenes de Alláh tanto como no estar fuera de cometer los pecados más grandes en el Islam y no cometer Fusco completamente; eso es de los más pequeños de los pecados en el Islam.

Así que el Glorificado nos ha informado que a Él le disgustan estas tres categorías para la gente de fe y Él ama para ellos todas las clases de obediencia.








What is al-Fusooq?

Tomado de: Fatwa.net

Traducido por: Editorial Staff de Tazkiyah.org

Escrito/Dicho por: Sheik Saalih bin Fawzaan bin 'Abdullaah bin al-Fawzaan

Editado por: Editorial Staff de Tazkiyah.org




Wednesday, July 01, 2009

La superioridad de aquellos que no visten amuletos*, ni toman agüeros.

Narró ibn Mas’ud que el Profeta Muhammad (salla Allah aleihi wa salam) dijo:
“(En el día de la Resurrección) las naciones serán traídas. Cuando vea a mi Ummah (nación) me asombraré de su gran número y formas.
Ellos habrán llenado las llanuras así como las montañas. (Allah me preguntará) ¿estás satisfecho? Diré: Sí mi Señor. El dirá: Junto con estas (personas), otras setenta mil personas (es decir, tantos) entrarán al Paraíso sin juicio. Ellos serán aquellos que no se curan con Ruqya (recitaciones)** ni se marcan con hierro caliente, ni toman agüeros porque depositaron su confianza en su Señor. En esto, Ukkasha (uno de entre los que se encontraban escuchando al Profeta salla Allah aleihi wa salam) dijo: Suplíca a Allah que sea uno de ellos.
El Profeta (salla Allah aleihi wa salam) dijo: ¡Oh Allah! Hazle ser uno de ellos. Otro presente dijo: Suplica a Allah que sea (también) uno de ellos. Pero el Profeta (salla Allah aleihi wa salam) le dijo: Ukkasha te ha precedido”.
Hadith legítimo.
Transmitido por Ibn Hibban.
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* En el islam un amuleto es algo llevado (en cualquier parte del cuerpo) alrededor del cuello u otra parte del cuerpo para la protección contra los malos espíritus, demonios o hechizos.
** Las palabras del Mensajero de Allah (salla Allah aleihi wa salam) “las recitaciones” aluden sólo a aquellas recitaciones que invocan la ayuda de otros diferentes de Allah subhana wa ta'ala. Porque si durante las recitaciones no se mencionan sino los nombres y atributos de Allah subhana wa ta'ala, aleyas del Coran o aquellos que fue registrado del Profeta salla Allah aleihi wa salam se considera una recitación (ruqyah) permitida, e incluso recomendada.
Sheij al Islam ibn Taimiah: “No es licito utilizar nombres que no se tenga certeza de que pertenezcan a Allah en las recitaciones (ruqyah) o las suplicas (Du’as), aunque se conozca su significado. Si se permiten las súplicas en otros idiomas a aquellos que no hablan el árabe. Pero tomar términos extranjeros como símbolos o ejemplos no es propio del islam”.
Pag. 157 y 158 libro la Inspiración del Glorioso “Fath al Mayid”.
“Libro los 110 hadices Qudsis''



Thursday, June 25, 2009

Prohibición de hablar sobre los veredictos de la religión


De: Shaij Al Uzaimin
Traducción: Isa Rojas

Assalamu alaikum wa rahmatulahi wa barakatu

Alabado sea Allah, Rey de los cielos y la Tierra, el Sabio, Conocedor, atestiguo de que hay nada ni nadie que merezca ser adorado excepto Allah, Único, sin copartícipe alguno en Su reino, ni en el orden del universo.
Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Su Mensajero, enviado con la verdad y como portador de buenas noticias y advertencias, que la paz sea con él, su familia y sus seguidores rectos hasta el Día Final.

¡Queridos hermanos en la fe! Temed a Alá el Altísimo y sabed que solamente de Alá es la creación y la descisión, no hay otro Creador sino Allah, no hay otro Organizador de la creación sino Él, no hay legislación que se pueda comparar a la legislación de Alá, dado que Él es Quien ordena, prohíbe, asigna los asuntos y los hace légitimos. Allah ha reprendido a quien permita y prohiba a través de sus deseos, dice el Altísimo:

"Diles: Allah os ha provisto de sustento, pero vosotros considerasteis lícito una parte y prohibisteis otra. Decidme: ¿Acaso Allah os concedió autoridad para ello, o inventáis mentiras acerca de Allah?"(Corán 10:59)

Y Su palabra:

"No prohibáis lo lícito ni permitáis lo ilícito, inventando mentiras acerca de Allah. Quienes inventen mentiras acerca de Alá no tendrán éxito."(Corán 16:116)

¡Queridos hermanos y hermanas musulmanes! Una de las ofensas más graves ante Allah es que una persona diga sobre un asunto esto es permitido (halâl) o prohibido (harâm) y no sabe el juicio de Allah acerca ello, que diga esto es obligatorio (wâyib)o no lo es, y no sabe realmente si Allah lo ha hecho obligatorio o no . Esto es una falta enorme y es parte de los malos modales ante Allah –exaltado Sea-, ¡¿Cómo es posible que sepan que el juicio es solamente de Allah y después se presenten diciendo sobre Su religión y legislación lo que no saben?!.

Allah el Altísimo ha presentado conjuntamente el hablar sobre Él sin conocimiento junto al politeísmo (shirk), dice:

"Diles: Mi Señor ha prohibido las obscenidades, tanto en público como en privado, los pecados, la opresión, la idolatría y decir acerca de Él lo que ignoráis."(Corán 7:33)

¡Queridos hermanos! Hoy en día un gran número de gente da veredictos entre sí sin conocimiento, los encontramos diciendo «esto es lícito o ilícito, esto es obligatorio o no lo es» y no saben acerca de lo que dicen. ¿Acaso estas personas no saben que serán preguntadas por Allah acerca de lo que dijeron el Día del Levantamiento? ¿Acaso no saben que si extravían a un individuo haciendo lícito algo que Allah ha hecho ilícito o haciendo prohibido algo que Alah ha permitido, cargarán con su falta de la misma manera que la persona a la que extraviaron debido a su comentario?

Algunas personas que se encuentran a alguien que quiere un veredicto de una persona de conocimiento le dicen: «No es necesario que busques más, esto esta claro, es prohibido» cuando en realidad es permitido y ha prohibido algo que Allah ha hecho lícito para esta persona, o dice que es obligatorio y le impone algo que Allah no le ha encomendado, o dice esto no es obligatorio y ha hecho que esa persona no cumpla con algo que Allah le ha encomendado, o le dice esto es permitido y en verdad es prohibido haciendo que caiga continuamente en una falta. Esto es una gran ofensa de él hacia la Ley (Shari'ah), así como traición a su hermano musulmán al haberlo engañado sin conocimiento. Si es que una persona te preguntara sobre una dirección que seguir y le respondieras la dirección es para allá... sin conocimiento, es un engaño y traición de tu parte y no sabes acerca de ella?.

De la misma manera hay personas que se encuentran estudiando la religión y caen en estos errores al igual que la gente común, hablan de los asuntos detalladamente como si fueran parte de la legislación y son de las personas más ignorantes sobre los juicios de Allah, cuando hablan o hacen comentarios pareciera que les descendiera una revelación porque hablan de todos los asuntos como si fueran expertos en ello y nunca se atreven a decir no sé o ha permanecer sin opinar, siendo que la falta de conocimiento forma parte de los verdaderos sabios y la respuesta «no tengo conocimiento sobre esto...» da indicios de conocimiento en el individuo, estas personas que estudian o enseñan, si actuán de esta manera perjudican más que la gente común, porque puede ser que la gente al saber que están estudiando en una determinada escuela tengan confianza en ellos y acepten lo que dicen, ojalá y solo dijeran esto es lo que yo creo simplemente, pero lo peor es que hablan en nombre del Islam, dicen: «El Islam dice esto y el otro, en el Islam esto no se ve como desagradable...» Esto no es permitido a menos que tenga la certeza de lo que dice forma parte del Islam, y no hay otro camino a ello sino a través del conocimiento del Corán, de la Sunnah del Mensajero de Allah –la paz sea con él- y el conocimiento del Consenso de los musulmanes (Al-'Iyma'). Inclusive hay personas que dicen sobre algo claramente ilícito «yo pienso que eso no es así», o sobre algo claramente permitido «no creo que sea así» ya sea por ignorancia, rebeldía, soberbia o para hacer dudar a los demás.

¡Queridos hermanos buscadores de conocimiento! Parte de la inteligencia, la fe, el temor a Allah y Su enaltecimiento es el decir sobre lo que no se tiene conocimiento »No sé, pregunta a alguien más« , esto es algo muy razonable, porque la gente se da cuenta de su firmeza, tienen confianza en él y porque él sabe la capacidad de su persona, dandole el lugar que realmente le corresponde, a su vez forma parte del temor y fe en Allah, porque no llegará el momento que se presente ante Su Señor y haya hablado de Él sin conocimiento. El Profeta –la paz y misericordia de Allah sean con él- era preguntado sobre algo que no había sido revelado y esperaba hasta que descendiera la revelación, Allah respondia sobre lo que Su Mensajero era preguntado al decir:

"Te preguntan acerca de la caridad. Diles: Lo que deis, que sea para vuestros padres, parientes, huérfanos, pobres y viajeros insolventes."(Corán 2:215)

"Te preguntan qué es lícito [comer]. Di: Se os ha permitido todo lo beneficioso."(Corán 5:4)

"Te preguntan cuándo llegará la Hora [del Día de la Resurrección] Diles: Sólo mi Señor lo sabe, y nadie salvo Él hará que ésta acontezca en el momento decretado."(Corán 7:187)

Cuando los compañeros más destacados del Mensajero –la paz y la misericordia de Allah sean con él- tenían dudas acerca de un caso y no sabían el juicio de Allah en él, no se precipitaban y no respondian sin conocimiento. He aquí Abu Bakr –que Alá esté complacido de él- que decía «¡Que cielo me dará su sombra y que Tierra me soportará si es que hablo del Libro de Allah sin conocimiento¡». Omar bin Al-Jatab –que Allah esté complacido de él- cuando acontecía un asunto reunía a los Sahâbah y les pedía su opinión al respecto, Ibn Sîrîn dijo: «No hay alguien más temeroso sobre hablar de lo que no sabe que Abu Bakr, y no hay nadie más temeroso después de Abu Bakr que Omar», dijo Ibn Mas'ud –que Allah esté complacido de él-«¡Hombres! Quien sea preguntado acerca de un asunto conocido por él que responda, quien no tenga conocimiento acerca de ello que diga "Allah sabe más" porque parte del conocimiento es decir cuando no se sabe algo "Allah sabe más"». Fue preguntado Sh'abi sobre un caso y dijo: «No sé al respecto» sus compañeros le dijeron: «Nos avergonzamos de ti» y respondió: «Pero los ángeles no se avergonzaron al decir No tenemos más conocimiento que el que Tú nos has enseñado (Corán 2:32)». Un hombre fue a Mâlik – uno de los cuatro grandes Imanes de las cuatro escuelas de jurisprudencia- y le dijo: «!Padre de Abdulah! He venido contigo desde muy lejos para consultarte sobre un caso que me ha encargado la gente de mi territorio» después de haberle preguntado respondió Mâlik «No sé» el hombre quedó pasmado y dijo: «¡¿Qué es lo que le diré a mi gente cuando regrese?!» Le respondió: «Les dirás: "Dice Mâlik que no sabe"». El gran Imam Ahmed cuando era preguntado sobre un asunto que no sabía no respondía, o decía «"No sé" "pregunta a otro" "pregunta a los sabios"» etc.

¡Musulmanes! Temed a Allah y no hablen sobre la religión de Allah lo que no conocen No hay nadie más inicuo que aquél que inventa mentiras acerca de Allah sin fundamentos, para desviar a los hombres. "Ciertamente Allah no guía a los inicuos" (Corán 6:144).

Le pido a Allah que nos libre del error y que nos guíe hacia la palabra y obra veraces, que nos perdone y a todos los musulmanes, en verdad Él es Perdonador, Compasivo.

Assalamu alaikum wa rahmatulahi wa barakatu

Tuesday, June 23, 2009


BIOGRAFIA DEL AHMAD IBN HANBAL(Allah tenga misericordia de el).

BIOGRAFIA DE AHMAD IBN HANBAL ( rahimahullah)

Abu Abdullah Ibn Muhammad ibn Hanbal Ash.Shaibani, conocido como ibn Hanbal. Era un eminente teólogo, jurista y estudioso del Hadiz. También es uno de los cuatro Imames del Fiqh y el fundador de lo que después fue conocido como Madhab al Hambaliya [la escuela Jurídica de Hanbal]

El Imam nació en Bagdad en el mes de Rabi ul Awwal del año 164 de la Hégira. Estudio Hadiz y Fiqh además de otras ciencias islámicas en Bagdad, luego viajo a Siria y el Hiyaz para ampliar su conocimiento. Fue perseguido durante el Califato de Almamun ibn Harun a Arashid por negarse a reconocer la innovación de los pensamientos de la secta Mutazila. Fue victima principal de las persecuciones y el que permaneció más firme entre todos los Imames. Es muy conocido por haber coleccionado los Hadices del Profeta (salallaho aleihi wa sallam) compilados en el libro Musnad, el cual contiene entre 28 y 29 mil Hadices. Se dice que ibn Hanbal memorizaba un millón de hadices.

El Imam Ahmad ibn Hambal murio en Bagadad el día viernes 12 del mes de Rabi a Awwal del año 241 de la Hégira.

Otros grandes Imames seguidores de las enseñanzas del Imam Ahmad Ibn Hanbal han sido:

Shayj al-Islam Ibn Taymiyyah

Abdul Qadir al-Yilani

Al-Haafidh Zaynud-Din Ibn Rayab al-Hanbali

Imam Muhammad Bin Abdul Wahab.

Ibn Qayyim al Yawzi.



AHMAD IBN HANBAL VIDA Y OBRA

La Vida de Ahmad ibn Hanbal 164 - 241 de la hégira

índice

Descripción del Fiqh Hanbali

Al-‘Alimi narra, en relación al conocimiento del Imam Ahmad y a la posición de su Fiqh, que ‘Abdul Wahhab al-Warraq dijo, “No he visto a nadie que se pueda comparar con Ahmad ibn Hanbal.” Se le preguntó “¿Cómo conociste su sabiduría?” y contestó, “¿Qué puedes decir de un hombre al que se le hicieron 60.000 preguntas y contestó a todas ellas, ‘Se nos ha narrado’ y ‘Se nos ha relatado’?

Esto ilustra dos puntos. Uno es que el Imam Ahmad respondió cuando menos a 60.000 cuestiones legales, lo cual es un número significativo. Fue en el hombre de más confianza en su tiempo a la hora de dar una Fatwa en todo el mundo islámico. El segundo punto es que demuestra que las Fatwas de Ahmad estaban basadas en los hadices, Tradiciones y narraciones del Salaf, sobre lo cual su conocimiento era amplio. Fundamentó sus Fatwas con afirmaciones y decisiones del Profeta (salallaho aleihi wa sallam) y de posiciones seguras sostenidas por los Compañeros. Cuando había un desacuerdo entre los Compañeros elegía la opinión de uno de ellos. También aceptaba la postura de un Tabi’n o la de un alfaquí famoso por su conocimiento de la Tradición, como Malik, al-Awza’i y otros. Ahmad hizo grandes esfuerzos en no ser un innovador y permanecer apegado a la senda de los Compañeros. Tan solo recurrió a la opinión (ra’y) cuando era absolutamente necesario.

El Fiqh Hanbali evita fallos o decisiones hipotéticas acerca de materias y asuntos que no han tenido lugar o cuya probabilidad de que ocurran sea escasa. Ibn al-Qayyim dice a este respecto, “Cuando a uno se le solicita una Fatwa acerca de algo que no ha ocurrido, ¿es recomendable dar una respuesta o desaconsejable, o puede uno elegir? Existen tres posturas. Se ha narrado acerca de muchos de la generación del Salaf que no discutían cosas que nunca habían ocurrido. Cuando a alguno de ellos se le preguntaba algo, decía, ‘¿ha sucedido?’, si la respuesta era afirmativa, daba una respuesta, en caso contrario, decía, ‘Dejadnos estar tal y como estamos.’ El Imam Ahmad le dijo a uno de sus estudiantes, ‘Tened cuidado de hablar acerca de asuntos para los cuales no hay precedentes. Si hay un texto en el Libro de Allah o en la Sunna del Mensajero de Allah (s.a.s.), o una Tradición de los Compañeros, es correcto debatir sobre tal asunto. Si no hay texto o Tradición, y es improbable que ocurra y por tanto se trata de un caso hipotético, no es recomendable debatir sobre tal cuestión. Si por el contrario es probable que ocurra, y el que pregunta quiere conocer la respuesta para tener un punto de vista correcto cuando acontezca tal hecho, entonces, es recomendable dar una respuesta de acuerdo con lo que uno sabe, especialmente cuando el que pregunta vaya a sacar una lección de ello.’” (I’lam al-Muwaqqi’in, pt. 4, p. 193)

El lector no debería suponer que la dependencia del Fiqh de Ahmad de las Tradiciones, hacen de aquel un Fiqh rígido y alejado de las necesidades de la vida diaria. Encontró textos adecuados y completos para todos los actos de ‘Ibada, de tal forma que no necesitó de la analogía nunca en este terreno, mientras que sí le hizo falta en determinadas ocasiones en el ámbito de las transacciones humanas. En los asuntos mundanos se apegó fuertemente a los textos en lo que concierne a las prohibiciones y a las transgresiones para evitar designar algo como ilícito allá donde Allah no había hecho ninguna prohibición. Si no había texto explícito que declarase algo como prohibido, procedía de acuerdo a la suposición de la licitud del asunto en cuestión. Tan sólo declaraba ilícito aquello que claramente Allah había prohibido. Tal y como dice Ibn al-Qayyim, “La posición básica respecto a todas las transacciones humanas es que son lícitas a menos que haya una evidencia definitiva declarándola inválida o prohibida.”

Puesto que su posición de entrada es ancha y las transacciones humanas en general son lícitas a menos que haya una evidencia por parte del Legislador de que esté prohibida, la escuela Hanbali es la más permisiva entre las escuelas de Fiqh en relación a la libertad de contrato y condiciones que deben estipularse a la hora de cualquier transacción. La escuela presupone la validez a menos que haya una evidencia en su contra.

También encontramos que Ahmad ibn Hanbal dio Fatwas basadas en el interés general (masalih) ante la ausencia de textos relevantes porque el bien común es la intención básica que subyace a los juicios legales. A este respecto se pareció a Malik ibn Anas, aunque este principio no gozó de tanta fuerza como en el Fiqh de Malik.

El Fiqh Hanbali también admite el principio del juicio de los medios (dhara’i), en otra palabras, las cosas que conducen a un resultado en particular son sometidas a las mismas decisiones o fallos que los resultados procedentes de dichos medios. Esto hace que el campo del Fiqh Hanbali sea vasto e interesante, no siendo un Fiqh rígido, ya que en el mismo se juzgan tanto los medios como los fines. A este respecto se distancia del Fiqh Shafi’i mucho más rígido en inflexible desde el punto de vista de las transacciones. La escuela Hanbali es una escuela psicológica y pragmática que juzga las acciones y las afirmaciones de acuerdo a claras intenciones y resultados reales.

Los fundamentos de la deducción en el Fiqh Hanbali.

Ibn Qayyim ha indicado que los principios en los que el Imam Ahmad basaba sus Fatwas eran cinco. El primero es un texto firme y seguro. Si había un texto firme, daba su Fatwa de acuerdo al mismo, y no prestaba atención a aquello que fuera contrario al mismo, y por ello es que puso antes al texto que a las Fatwas de los Compañeros. Ibn al-Qayym da algunos ejemplos de este desacuerdo entre Fatwas de los Compañeros y un texto. Uno de estos ejemplos fue su preferencia del Hadiz de la mujer Aslamite considerando el final de la ‘idda (tiempo que ha de esperar una mujer viuda para contraer nuevo matrimonio) de una mujer viuda embarazada cuando ésta diera a luz y no después de dos periodos (Ahmad no consideraba que la mujer tuviera que esperar hasta el final completo de una ‘idda normal o esperar un periodo de cuatro meses y diez días. Su ‘idda finalizaba cuando diera a luz, aunque fuese al día siguiente del fallecimiento de su marido) que era la Fatwa dada por ‘Abdullah ibn ‘Abbas y ‘Ali en una de dos transmisiones. Ni prestó atención alguna a la postura de Mu’adh y Mu’awiya acerca de la herencia de un musulmán de bienes de un no musulmán, a causa del hadiz que prohíbe esto.

El segundo fundamento son las Fatwas indiscutibles de los Compañeros. Si alguno de ellos había pronunciado una Fatwa para la cual no se conocía oposición, no seguía nada más, pero no llamaba a aquello consenso. Decía con todo rigor, “No conozco otra cosa que pueda rebatirla”. Un ejemplo fue la aceptación del testimonio de un esclavo. Se narra que Anas dijo, “No conozco a nadie que rechace el testimonio de un esclavo.” Ibn al-Qayyim dijo, Si el Imam Ahmad encontraba este tipo de afirmaciones de un Compañero, la prefería antes que la opinión o la analogía.”

El tercer fundamento de los cinco mencionados por Ibn al-Qayym es que en el caso de desacuerdo entre los Compañeros, elegía la afirmación que estuviese más próxima al Libro y a la Sunna. En caso de que no estuviese claro que afirmación estaba más de acuerdo con el Libro y la Sunna, narraba el desacuerdo y no tomaba una postura definida. Ishaq ibn Ibrahim ha dicho en sus Cuestiones, “Se le preguntó a Abu ‘Abdullah, ‘¿Qué pasa cuando a alguien se le pregunta por algo sobre lo que no hay acuerdo?’ y dijo, ‘Que de una Fatwa según aquello que está de acuerdo con el Libro y la Sunna y que evite aquello que esté en desacuerdo con el Libro y la Sunna.”

El cuarto fundamento es la aceptación de los hadices mursal y débiles si no hay nada mejor al respecto, prefiriendo esto antes que la analogía. Por hadiz débil no hay que entender al hadiz falso o munkar, o bien aquellos hadices en los que hay algo sospechoso en la transmisión, ya que todo esto no estaría permitido. Ibn al-Qayym ha mencionado que este principio fue aceptado por muchos de los alfaquíes, así como por Abu Hanifa, Malik y ash-Shafi’i.

El quinto fundamento que menciona Ibn al-Qayyim es la analogía. Si el Imam Ahmad no poseía texto alguno referente a una cuestión, o un pronunciamiento de uno o más de los Compañeros o bien un hadiz mursal o una Tradición débil, recurría en este caso a la analogía, utilizándola como último resorte tal y como observa Ibn al-Qayyim. Al-Jallal transmitió que Ahmad dijo, “Le pregunté a ash-Shafi’i acerca de la analogía y dijo, ‘Recurre a ella si es necesario’”

Estos principios son mencionados por Ibn al-Qayyim en su libro, I’lam al-Muwaqqi’in. Pero cualquiera que haya estudiado los libros de los principios en los que se basa el Fiqh Hanbali o cualquiera de los libros de Ibn al-Qayyim, debe uno darse cuenta de que en realidad estos cinco pilares nos son distintos entre sí.

En relación al primer pilar, el echo es que en realidad los textos contienen dos bases: el Libro y la Sunna, ya que cualquier texto o bien procede del Libro o de la Sunna; pero Ahmad hizo lo que ya ash-Shafi’i hiciera antes de él, es decir, poner los dos juntos porque el papel de la Sunna es clarificar y exponer el Libro y así ambos son considerados como del mismo rango.

El segundo principio, las Fatwas de los Compañeros, se solapa con el tercero, que es la Fatwa de un Compañero cuando éste está en desacuerdo con otro Compañero. Así, de hecho, los dos pueden ser considerados como uno: las Fatwas de los Compañeros ya estén en acuerdo o en desacuerdo.

El cuarto fundamento es su aceptación de los hadices mursal y débiles, lo cual forma parte de la ciencia del conocimiento sobre qué textos son válidos para ser utilizados como fuentes de la derivación, aunque Ibn al-Qayyim lo menciona como un principio separado y aparte. Queda de forma implícita dentro del rango que él adscribe como fuente de deducción que le daba mayor importancia a las Fatwas de los Compañeros que a los hadices mursal o débiles, sin embargo, los hadices mutawatir y los textos sanos tienen precedencia sobre las Fatwas de los Compañeros, esto es así porque Ahmad considera la palabra “Sunna” como inclusiva de los hadices mutawatir, sahih, fatwas de los Compañeros, mursal y hadices débiles.

Por tanto, podemos considerar los principios mencionados por Ibn al-Qayyim como cuatro en realidad: el Libro, la Sunna, Fatwas de los Compañeros y la analogía. Cuando añadimos lo que los legisladores han mencionado también como partes de los principios de Ahmad –la presunción de continuidad (istishab), el interés público (masalih) y el enjuiciamiento de los medios (dhara’i)- el número se incrementa.

Los libros de los Hanbalíes también contienen discusiones acerca del consenso lo cual recuerda a lo que ash-Shafi’i dijo acerca de considerar el consenso como evidencia cuando ocurría.

El Libro

El Noble Corán es la base y el fundamento de la Shari’a y su origen primordial. Contiene las premisas básicas y los dictámenes que no cambian ni con el tiempo ni el lugar y que son de aplicación universal a todos los pueblos y no son privativos de un grupo específico u otro. En él hay reglas universales, una exposición clara y firme del Din del Islam.

Debido a que es la fuente primaria de la Sahri’a del Islam, los eruditos siempre han mostrado una gran preocupación y empeño en su estudio para encontrar los mejores medios de derivación a partir de sus expresiones, indicaciones y textos, esforzándose por interpretar lo que es nuclear, definir lo que es general, clarificar lo que necesite clarificación, explicar sus términos generales y específicos, descubrir las ayats abrogadas y las abrogantes, la razón de la abrogación y el cómo ocurrió. Los eruditos difieren acerca de estos detalles pero en lo que todos están de acuerdo es que el Corán es la primera fuente y origen de todas las leyes del Islam. No hay discrepancia acerca de este punto, pero difieren en la relación de la Sunna con él y de si ésta constituye un factor adicional o simplemente una extensión del mismo.

No vamos a profundizar en estas polémicas, ya que ni el mismo Ahmad lo hizo, pero sí debemos aclara el estatus que Ahmad le dio a la Sunna en relación al Libro, ¿es secundaria o de igual nivel a aquel con respecto a la derivación de las reglas?. Ningún erudito considera que la Sunna tenga el mismo estatus exactamente que el Corán, pero el hecho de que la Sunna es una evidencia primaria está establecido por las palabras del Todopoderoso: “Cuando Allah y Su Mensajero han decidido una cosa ningún musulmán hombre o mujer puede elegir acerca de esta cosa” (33:36); “Todo aquello que el Mensajero os dé debéis aceptarlo y todo aquello que Él prohíbe debéis evitarlo” (59:7); “Aquel que obedece al Mensajero ha obedecido a Allah.” (4:80). Hay otra ayats que indican la naturaleza clarificadora de la Sunna, pero no hay duda de que tiene un rango inferior al del Corán. El hecho de que la Sunna esté por debajo del Corán con respecto a la deducción es algo que no se cuestiona. La cuestión es si las reglas o sentencias legales procedentes del Corán pueden ser solamente extrapolados por medio de la Sunna, que sirva por tanto ésta de ejemplo para explicarlo. Los Hanafíes y Malikíes extrapolaron las sentencias o reglas a partir del Libro y compararon hadices únicos o singulares en relación al Libro. Aceptaron aquellos hadices que estaban de acuerdo con el Libro y rechazaron aquellos que contradecían el Libro. Los Hanafíes hicieron esto de forma regular mientras que los Malikíes solo ocasionalmente, como cuando rechazaron el hadiz acerca de lavar siete veces cualquier recipiente que hubiese sido lamido por un perro porque contradecía el Corán.

Los Shafi’íes aplican la Sunna para clarificar el Corán cuando el sentido literal del Corán contradice la Sunna. La Sunna algunas veces especifica textos literales del Corán y así el Corán es entendido de esta forma. Así pues, la Sunna actúa como clarificación y explicación del Libro, de tal forma que uno de los alfaquíes afirmó que la Sunna gobierna el Corán desde el momento en que ella constituye el medio de explicación de aquel, lo detalla, clarifica lo que ha sido abrogado del Corán y define lo que está de forma indefinida en el Libro. Esto explica el por qué ash-Shafi’i los puso al mismo nivel: porque la segunda, la Sunna, clarifica al primero, el Libro. Ahmad sostuvo el mismo punto de vista. Ahmad fue inflexible a la hora de considerar a la Sunna del Profeta como una explicación perfecta del Noble Corán. No creía que pudiera haber un conflicto entre el texto literal del Corán y la Sunna, porque la Sunna lo que hace es clarificar aquel y explica el Fiqh y los dictámenes que el Corán contiene. Escribió una carta en la que refutaba a aquellos que tomaban el significado literal del Corán y abandonaban la Sunna, diciendo:

“Allah Todopoderoso envió a Muhammad ‘con la Guía y el Din de la Verdad para darle la victoria sobre el resto de los demás Din, a pesar de que a los idólatras no les guste’. Le reveló Su Libro como guía y luz para aquellos que lo sigan, y le enseñó al Mensajero de Allah cual era Su voluntad tanto en lo exterior como en lo interior, en lo específico y en lo general, en lo abrogante y en lo abrogado y cual era el propósito del Libro. El Mensajero de Allah interpretó el Libro de Allah y señaló sus significados. Sus Compañeros, con quienes Allah esté satisfecho y a quienes Él eligió para Su Profeta, fueron testigo de aquello y lo transmitieron de él. Eran los más sabios de entre la gente acerca del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le de la paz, y acerca de lo que Allah quiso significar a través de Su Libro, siendo testigo del acontecimiento. Después de que muriera el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le de la paz, ellos interpretaron el significado del Libro.”

Este pasaje muestra tres cosas: En primer lugar, el texto aparente del Corán no tiene precedencia sobre la Sunna: esto es manifiestamente afirmado. En segundo lugar, el Mensajero de Allah (s.a.s.) explicó el Corán y después de él nadie puede interpretarlo o explicarlo por que esto, es decir la interpretación del mismo, es papel de la Sunna solamente y no puede ser explicado por otros medios. En tercer lugar, los Compañeros explicaron el Corán desde el momento en que ellos transmitieron a partir del Mensajero de Allah; ellos degustaron la Revelación y escucharon su interpretación y conocieron la Sunna de Muhammad (s.a.s.), y así su explicación es parte de la Sunna. Así, Ahmad afirma claramente que no hay tafsir excepto a través de la Tradición. Ibn Taymiyya afirmaba en su tratado acerca del tafsir que si no encontraba un tafsir de los Compañeros para una determinada ayat del Corán tomaba en algunos casos la de los Tabi’in. No le gustaba explicar el Corán por medio de la opinión al estilo de az-Zamajshari.

Esto nos lleva hasta la posición de Ahmad ibn Hanbal en relación a la comprensión del Corán en los textos transmitidos por el Salaf donde no había enseñanza proveniente del Profeta. Él afirmaba que no creía que el texto literal del Corán pudiera refutar la Sunna. No es posible que la Sunna relate algo contradictorio al significado general del Corán.

En relación al Corán, Ibn al-Qayyim dividió a la Sunna en tres categorías y afirmó: “La Sunna posee tres aspecto en relación al Corán. Primero, que esté de acuerdo con él en todos los aspectos y así tanto Corán como Sunna proveen múltiples transmisiones de los mismos dictámenes o reglas existiendo de esta forma una evidencia múltiple. Segundo, clarifica y explica que significa el Corán. Tercero, provee una reglamentación sobre algo que el Corán guarda silencio o prohíbe algo acerca de lo cual el Corán guarda silencio. El Corán establece el principio de que el Profeta debe ser obedecido y a nadie le está permitido desobedecerle. Esto no significa poner la Sunna por encima del Libro de Allah, sino afirmar la obediencia a Su Mensajero tal y como Allah ha ordenado.”

La posición que sostiene la escuela de Ahmad es que el texto aparente del Corán tan solo puede ser explicado por la Sunna; y este es también el camino seguido por ash-Shafi’i, tal y como él afirma en su Risala. Puede que Ahmad haya adoptado de él este punto de vista cuando lo escuchó en Meca. En defensa de la postura del Imam Ahmad, Ibn al-Qayyim afirma:

“Si fuera posible rechazar la Sunna del Mensajero de Allah en favor del entendimiento de alguien sobre el texto del Libro, entonces muchas sunnas hubieran sido rechazadas y completamente invalidadas. Por tanto, nadie cuya postura sea rebatida por una Sunna válida puede aferrarse al sentido general e indefinido del texto y refutar la Sunna aceptada a modo de cómo rechazan los Shi’itas Rafidíes el hadiz, ‘Nosotros, la compañía de los Profetas, no dejamos herencia’ en favor del sentido general de la aya ‘Allah os ordena en relación a vuestros hijos: el varón tendrá la parte de dos hembras.’ (4:11)